La enfermedad o contractura de Dupuytren es una patología hereditaria de la fascia palmar, es decir, la palma de la mano, ligada a nuestro legado genético celta. Su manifestación más característica es la aparición de bandas de tejido fibroso que afectan a los tendones flexores, dificultando o impidiendo que el paciente estire los dedos.
En sus fases más avanzadas, la enfermedad de Dupuytren llega a ‘pegar’ los dedos anular (afectado con mayor frecuencia), meñique, corazón e índice sobre la palma, limitando gravemente la funcionalidad de la mano.
El Dr. Del Piñal nos ofrece diversas claves sobre esta patología no curable, que afecta de forma especial a los hombres mayores de 60 años.
Dr. ¿qué personas son más susceptibles de padecer la contractura de Dupuytren?

Existen varios factores. El primero, la predisposición genética. La incidencia de esta enfermedad hereditaria está estrechamente ligada a los movimientos de los pueblos nórdicos y celtas. De hecho, es mucho más común en el norte de Europa, con manifestaciones más agresivas que en los países del Sur. Existen áreas del planeta, como Asia y el África subsahariana donde es extraordinariamente rara.
Por otra parte, están el sexo y la edad. La proporción entre pacientes masculinos y femeninos es de 10 a 1. Además, aunque puede aparecer a partir de los 40 años, lo más habitual es que surja en la sexta década. Podríamos decir que el paciente tipo de Dupuytren es un hombre en la sesentena.
No obstante, la penetrancia o incidencia hereditaria familiar varía. En algunos casos padecen la enfermedad todos los varones de una familia, mientras que en otros ésta se salta una generación.
¿Cuáles son los síntomas que apuntan al inicio de la enfermedad?
Como señal de primera alarma, está la aparición de nódulos, durezas en las palmas, y una dificultad creciente a la hora de estirar los dedos.
A medida que la enfermedad de Dupuytren avanza, los nódulos engruesan y forman bandas de tejido enfermo que van ‘doblando’ los dedos sobre la palma de la mano.

¿Cuál es el tratamiento más indicado?
Debemos tener en cuenta que no existe cura para la enfermedad de Dupuytren fuera del tratamiento quirúrgico. Una cirugía que, además, no detiene el avance de la enfermedad sino que pone su ‘contador a cero’, es decir, eliminamos en buena medida las limitaciones que provoca al paciente, pero éstas pueden volver a surgir con el tiempo.
Así, a veces es necesario realizar varias operaciones a lo largo de la vida de la persona afectada, desde que la contractura de Dupuytren aparece; especialmente, si ha surgido en torno a los cuarenta años, una edad temprana para esta patología.
Por otro lado, es necesario destacar que la amputación del dedo afectado nunca ha de aceptarse como respuesta válida a esta enfermedad. A mi consulta han llegado personas en esta situación que –vuelvo a insistir– no debe producirse.
Teniendo en cuenta, Dr., que hablamos de una afección progresiva, ¿cuándo es recomendable iniciar la cirugía?
La elección del momento de la primera intervención es muy importante. Si se hace demasiado tarde, pueden haber aparecido rigideces articulares graves; por el contrario, tampoco debe caerse en la precipitación, ya que existen pacientes que permanecen en un estadio leve estable durante varios años.
En estos casos de personas afectadas pero quiescentes, es decir, que no presentan una sintomatología intensa, ha de hacerse un seguimiento, evitando operar ‘para nada’. La cirugía debe efectuarse cuando la enfermedad de Dupuytren impide ya al paciente realizar sus tareas cotidianas.
Dr. Del Piñal, Ud. emplea con esta patología técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas, ¿no es así?
En efecto, recurrimos a la cirugía percutánea, poco invasiva, como dices, y que mejora la recuperación y el aspecto del área operada. Por esta vía, ‘cortamos’ las bandas de tejido que impiden estirar los dedos, devolviéndoles su funcionalidad y, por extensión, a la mano del paciente.
Vídeo: cirugía percutánea en caso de Dupuytren, Dr. Del Piñal
Habla solo de cirugía, pero aparecen numerosas referencias, incluso en prensa convencional, al tratamiento del Dupuytren inyectando una enzima (…)
El tratamiento enzimático con colagenasa, al que te refieres, es muy controvertido y se encuentra aún en fase experimental. Uno de sus problemas radica en que, en ocasiones, la enzima no solo ‘se come’ el tejido enfermo, sino también el sano, lo que provoca roturas tendinosas
Su uso está prohibido en Alemania o Francia, por ejemplo, y se han registrado reacciones alérgicas.
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