El Hallux valgus o juanetes, englobado de manera general en lo que se conoce como deformidad adquirida de antepie, representa un espectro de alteraciones progresivas en la forma y posición de los dedos del pie. Afecta principalmente a mujeres y su incidencia aumenta con la edad debido a la combinación de múltiples factores
La corrección de estas deformidades se pauta cuando generan dolor o alteran la función dificultando el uso de calzado normal. Aunque se trata de procedimientos bien establecidos, entre el público general existen ciertas creencias erróneas basadas en malas experiencias fruto del tratamiento no especializado. El estudio individualizado de cada caso detectando los distintos problemas que pueden concurrir combinándolo con las necesidades y expectativas de nuestros pacientes, nos permite diseñar un tratamiento a la carta con el que corregir lo adecuado para alcanzar la satisfacción.
Para ilustrar esta mentalidad presentamos un caso típico, se trata de una paciente de 74 años de edad, sin antecedentes de interés, que consulta por dolor y deformidad progresivos de su pie derecho. Concretamente refiere que el Hallux, es decir el dedo más grande del pie, se le ha desviado hacia el resto, generando una alteración en el perfil interno del pie, lo que se conoce como juanete, siendo este doloroso con el roce del calzado y dificultado ponerse unos zapatos cerrados. A su vez sufre dolor en el cuarto dedo que está en garra, esto es, con flexión de las articulaciones interfalángicas pero hiperextensión de la metatarsofalángica. Finalmente, también padece un juanete de sastre o bunionette, que es básicamente la deformidad inversa al Hallux valgus pero en el quinto dedo, que se desvía hacia el resto generando una prominencia en el borde externo del pie, además el dedo se encuentra debajo del cuarto, es decir, infraducto.
Para valorar este tipo de problemas habitualmente sólo es necesario obtener las proyecciones radiológicos correctas además de una adecuada y pormenorizada exploración clínica.
La cirugía en este tipo de patología se puede realizar abierta, es decir, haciendo heridas para acceder de manera directa viendo las zonas a tratar, o percutánea, incisiones que permiten introducir de manera ciega distintos instrumentos que se manipulan bajo control por rayos x intraoperatorios.
Dependiendo de la patología se pueden combinar perfectamente ambas técnicas para ofrecer un tratamiento personalizado a cada paciente. Concretamente en este caso se realizó una tenotomía percutánea con bisturí específico de cirugía percutánea para realizar la completa liberación del adductor del Hallux y conseguir apertura a interno de la articulación primera metatarsofalángica.
Después de manera abierta se acometió buniectomía, eliminar el exceso de hueso en la zona del juanete y osteotomía del primer metatarsiano tipo combinado Chevron y Scarf fijándola con tornillos canulados en la posición deseada. Se añade una osteotomía de la falange proximal que sirve para terminar de realinear el Hallux incluyendo la rotación de la uña, de igual modo se fija con tornillo canulado para asegurar la posición adecuada. En las partes blandas se plica la cápsula que se ha abierto al principio para añadir un gesto a la corrección y se comprueba el buen rango articular de movimiento.
Aunque el cuarto dedo es el que tiene más garra, los dedos segundo y tercero también presentan deformidad por lo que se corrigen los tres realizando tenotomías y artroplastias selectivas. Concretamente en el cuarto dedo también se realinea la desviación a interno que presenta. Se fijan de manera transitoria con agujas de Kirschner que después se retirarán en la consulta.
Finalmente, en el quinto dedo se realizan osteotomías parecidas a las del primer dedo fijándolas con agujas de Kirschner y corrigiendo a su vez la garra y la posición debajo del cuarto dedo.
Es decir, se ha actuado en los cinco radios del pie haciendo gestos quirúrgicos específicos para cada uno de ellos y de esta manera poder conseguir el resultado de alinear los dedos unos respecto a los otros sin deformidades.
Durante el postoperatorio se realizan unas curas dirigidas que favorecen mantener las correcciones en su posición ideal. Se permite el apoyo inmediato del pie con un zapato postquirúrgico de suela rígida pero recta, sin tacón sobreelevado, consiguiendo una marcha más normal sin dolor de cadera por la discrepancia de ese zapato. Las agujas se retirar en consulta a las 4 semanas y el zapato y los vendajes se suspenden a la 5 semana. Después pasa a un zapato normal cómodo y la rehabilitación consiste en pasear.
Resultado radiológico a las 12 semanas con todas las osteotomías consolidadas y las deformidades corregidas. Nótese el efecto de realineación de la faceta articular del primer metatarsiano, las artroplastias en las articulaciones interfalángicas proximales de segundo, tercer y cuarto dedos, así como la eliminación del juanete de sastre del quinto dedo.
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